Todo para invertir en renta variable

Los soportes y resistencias son dos de las zonas de precios que más condicionan la estrategia bursátil de los inversores más experimentados. Son muchos los que se guían por ellas, y también los intermediarios bursátiles que ofrecen sus análisis basándose en ambas zonas de cotización, en donde la entrada y salida de dinero es más frecuente de lo normal. Por esta razón, soportes y resistencias pueden servir para marcar los puntos de entrada y salida de la inversión en la renta variable.

El análisis gráfico o chartismo descansa en estos dos conceptos básicos: los soportes y las resistencias. El primero de ellos es la zona por debajo del mercado donde la fuerza de la demanda supera a la fuerza de la oferta, lo que produce una detención del movimiento bajista y posteriormente un repunte al alza de los precios. La resistencia, por su parte, es la zona por encima del mercado donde la fuerza de la oferta supera a la fuerza de la demanda, lo que produce una detención del movimiento alcista y posteriormente una caída de los precios. Los precios de los soportes y las resistencias es fijado por el propio mercado, al entender que un precio es muy elevado (resistencia), o bien que es muy bajo (soporte).

Soporte Resistencia
Soporte Resistencia

Los soportes y las resistencias se detectan al analizar el gráfico de la evolución de la cotización, donde se puede ver cómo hay niveles donde la subida de la cotización se detiene y otros en los que se frena la caída. Pero también hay que tener en cuenta que ambas zonas de precios tienen una duración determinada y llega un momento en que la cotización termina superándolos. Si la tendencia es alcista, por ejemplo, los soportes y resistencias serán cada vez más altos, y a la inversa. Es importante, por tanto, advertir que ambas zonas nunca son las mismas durante la evolución del índice o valor, y no son estáticas sino que dependen de otras variables como la tendencia, el rompimiento de dichas zonas…

Continuar leyendo… »



¿Deportistas en Bolsa?

Si primero fueron los clubes de fútbol europeos los que decidieron dar el paso para cotizar en la renta variable, ahora puede que sean los deportistas de élite quienes inicien este proceso. El corredor de Fórmula 1 Lewis Hamilton tomo la decisión de sacar a cotización la empresa que gestiona sus derechos económicos en la Bolsa de Londres para pequeñas y medianas empresas. Tras conocer la intención del corredor de la escudería Mc Laren son muchos los expertos que consideran que otros ases del deporte podrían imitar su ejemplo y entrar en los parqués bursátiles de todo el mundo. Sin embargo, otros analistas del mercado indican que es una opción poco factible debido a lo complicado de fijar una cantidad, porque estas estrellas dependen de muchos factores que afectan a su cotización como contratos publicitarios, resultados deportivos, o tirón mediático.

Requisitos para ser candidato

Para que un deportista cotice en Bolsa deben cumplirse una serie de condicionantes que dependen de las particularidades de cada uno, así como del deporte en cuestión. El principal requisito para formar parte del índice de "los mejores deportistas del siglo" sería el de ser líderes en su disciplina y generar una fuerte suma económica en concepto de contratos publicitarios. Es por ello por lo que la posible lista de candidatos se reduciría, al eliminarse a aquellos deportistas de primer nivel expertos en deportes no mayoritarios o que no cuenten con difusión televisiva, o al hecho de no ser "mediaticos". También podrían cotizar en Bolsa otros deportistas cuyo tirón -a pesar de no ser de primera línea- les acarrea una amplia popularidad. Puede ser el caso, por ejemplo, de la tenista rusa Maria Sharapova, incluida en la lista Forbes de las 20 estrellas menores de 25 años que más dinero ganan (ocupa el tercer puesto, ya que anualmente gana 23 millones de dólares, 15,7 millones de euros).

Continuar leyendo… »



Como todos sabemos, por comprar y vender acciones en Bolsa se aplican comisiones. Pero hay una serie de comisiones, menos conocidas, que si bien no afectan directamente a la compra y venta de las acciones, hacen encarecer las operaciones bursátiles hasta en un 0,20% sobre el valor efectivo de los títulos. Se trata de las comisiones de custodia y de cupones y dividendos, y si bien no representan una cantidad excesiva para la economía del inversor doméstico es necesario conocer su existencia para cuantificar las ganancias o pérdidas en su estrategia bursátil.

La custodia de los títulos

La comisión de custodia es la que cobran las entidades financieras por mantener acciones en cartera. Se devenga por la posición de valores y por la entrada de títulos nuevos, y puede cobrarse mensual, trimestral, semestral o anualmente, a diferencia de otro tipo de comisiones que se aplican en el momento de efectuarse una operación. ¿Cuánto cobran las entidades financieras por este tipo de comisiones? No es fácil comparar las comisiones de custodia de bancos y cajas, ya que algunos cobran los gastos de custodia sobre el valor nominal de las acciones, mientras que otros lo hacen sobre el valor efectivo de los títulos. Además, determinadas entidades cobran un mínimo por valor o por mercado. Si los inversores son también accionistas, las entidades les eximen del pago de esta comisión. Y también cabe la posibilidad de acogerse a determinadas ofertas que no incluyen esta comisión en el caso de que el titular traspase sus valores desde otro broker o intermediario financiero. La "trampa" es que la oferta está limitada en el tiempo, con validez para determinados meses o años.

Continuar leyendo… »



Recientes estudios sobre Bolsa han constatado que históricamente hay unos meses más propicios que otros para realizar compras y conseguir plusvalías. Aprovecharse del tradicional "rally" navideño, realizar compras a primeros de semana para posteriormente deshacer las posiciones al término de la misma o tomar posiciones en los días previos al pago de dividendos o al anuncio de los resultados trimestrales de las empresas son algunas de las sencillas estrategias que pueden utilizar los pequeños y medianos ahorradores para sacar partido a sus inversiones en la renta variable, en especial en periodos de turbulencia e inestabilidad como el actual.

También debemos recordar que en bolsa no hay nada seguro y estas estrategias no aseguran el tener beneficios.

Continuar leyendo… »



Invertir en Bolsa a largo plazo

A pesar de la crisis por la que atraviesan los mercados bursátiles internacionales, se puede invertir en Bolsa, aunque no de cualquier modo. Se aconseja invertir a largo plazo, es decir, a más de tres años vista, ya que, de este modo, aunque las ganancias no sean enormes, es difícil acabar con pérdidas. Otra de las ventajas que tiene este tipo de inversión es que el ahorrador no tiene que estar pendiente de la evolución de las cotizaciones a diario, porque su punto de mira está puesto a varios años.

A partir de tres años

Para que una operación sea considerada a largo plazo la inversión en Bolsa debe tener una duración de tres o más años, incluso sin límites (incluso los valores pueden pasar a los herederos, como sucede con frecuencia).

Las inversiones a largo plazo se producen cuando el ahorrador dispone de un dinero que no necesitará durante un período de tiempo más o menos largo y decide invertirlo en un valor determinado con objeto de sacar la mayor rentabilidad posible a sus ahorros. No todos los inversores tienen la paciencia (ni la posibilidad) de tener el dinero depositado a un plazo muy largo, pero las posibilidades de obtener beneficios son muy altas.

Continuar leyendo… »